

Es una verja inmensa.
Casi veo el final… casi…
casi puedo tocarla, con la mirada.
Extiendo los brazos,
miro lejos,
toco… casi… toco…
casi la puedo tocar.
¿Vendrá el fin,
o tengo que esperarlo?
¿Me estará soñando ella?.
Todo llega, todo llega.
Libertad asoma,
desde lejos,
tras los hierros
de un alma encadenada.
Y nos espera.
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